La conquista del pan

¿Escasez de trigo?

En el marco de una inflación que cumple ya más meses de los que podemos contar, a principios de este mes (julio) se disparó el precio de venta del pan a $ 18.

El grano se vendió a mediados de semana a 350-355 dólares por tonelada en el Mercado a Término de Buenos Aires, pero las cotizaciones de la próxima cosecha, con entrega en enero de 2014, caen a 190-195 dólares. Hay más de 150 dólares por tonelada de diferencia negativa, un valor insólito en los mercados de futuros nacionales.

Fuentehttp://www.lanacion.com.ar/1584988-el-mercado-del-trigo-esta-distorsionado-por-la-escasez (25/05/2013).

Mientras que muchos de los bienes que suben pueden ser sustituidos y se hace (o se logra resulta) poco para mitigar la inflación estructural, el pan es un caso aparte por el lugar central que ocupa en la mesa de argentinos y en el capital simbólico de un gobierno que se autoproclama nacional y popular… que en un par de meses se plebicita en elecciones parlamentarias.

Según el modelo básico de microeconomía, esta drástica suba del precio del pan se habría producido por un descenso de la oferta cuando su demanda se mantiene rígida.

Esta relativa inelasticiadad de la demanda se explicaría por el arraigo en las pautas de consumo (acaso en mayor medida para las clases populares). Ahora bien, más difícil es explicar el descenso de la oferta.

Si bien los medios de comunicación identifican la causa en la insuficiencia de la superficie cultivada dedicada al trigo para el abastecimiento del mercado interno, una lectura comparativa de los datos del  Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación conducirían a otra interpretación.

En primer lugar, la superficie de cultivo dedicada al trigo. Durante el período 2011-2012 se destinaron 4,5 millones de hectáreas, cantidad significativamente inferior a la del período 2007-2008 (5,8 millones de hectáreas); y aún más si se la compara con la del período 2001-2002 (6,8 millones de hectáreas). Desde luego, la explicación de esta reducción hay que imputársela al aumento de la superficie destinada al cultivo del yuyo (a.k.a. la soja).

Ahora bien,  las cifras anteriores no resultan concluyentes per se cuando nuestras tierras tienen un muy alto rendimiento y la cantidad de toneladas producidas es igualmente significativa (14,5 millones de toneladas de trigo anuales en 2011-2012; 16,4 millones de toneladas en 2007-2008; y 15,3 millones de toneladas en 2001-2002).

A falta de datos oficiales del período 2012-2013, el Presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere  sostuvo que: (i) la superficie sembrada sería de 3 millones de hectáras dedicadas al cultivo de trigo (la menor en 110 años); (ii) la cosecha de 9,2 millones de toneladas; y (iii) unas 3,2 millones de toneladas de trigo (aprox.) serían suficientes para abastecer el mercado argentino por un año.

Fuente: http://www.perfil.com/contenidos/2013/06/28/noticia_0043.html (28/06/2013)

En este esquema, dado que el descenso de la oferta no es obra de las panaderías (que carecen de la fuerza organizativa necesaria para hacer y sostener una medida especulativa de esta magnitud), la falta de oferta de trigo (o sus derivados para la panificación) puede deberse a:

  1. La falta de producción;
  2. El agotamiento del stock por haberse ya comercializado el producido; o
  3. La retención del stock disponible.

Más allá de los matices, tras diez (10) años de gestión en un país con las ventajas comparativas para producción agropecuaria como el nuestro (y con el crecimiento sin precedentes logrado durante la década ganada), en los tres escenarios representan el fracaso de las políticas públicas.

Así, la pregunta deja de ser dónde está el trigo y pasa a ser qué se hace para que aparezca.

La oferta forzada

Ante la situación planteada, me centraré en la respuesta de la Secretaría de Comercio Interior (“SECI”) a cargo del popular Mario Guillermo Moreno. Ésta consistió en tensionar en forma diferenciada a cadena de producción y comercialización.

Nota: a los efectos de este ensayo, las panaderías son consideradas agentes de comercialización y no de producción.

En primer lugar, la SECI logró una serie de acuerdos con los agentes comercializadores (gremios panaderos y supermercadistas), que asumieron el compromiso de comerciar el 10% de sus stocks diarios a $ 10. Dado que el precio del pan  es $ 18, independientemente de su distorsión -dado que las comercializadoras no tienen injerencia en este caso-, ello supondría que estos actores fueron inducidos a hacer un esfuerzo (léase: ir a pérdida).

En una sucinta compulsa he confirmado que estos acuerdos en las panaderías no se cumplen y que, inclusive, antes de las 10:00 AM el medio kilogramo de pan está a $ 10. A la misma conclusión parece haber llegado el ex diputado Polino -titular de una asociación de consumidores sancionada hace un par de meses por la administración debido a sus cálculos de índices de precios-, quien sostuvo que en la inmensa mayoría de panaderías y locales de las grandes cadenas de supermercados, el precio del pan continúa a 16, 18 y 20 pesos el kilo.

Fuentehttp://www.cronista.com/economiapolitica/Sigue-la-polemica-por-la-escasez-de-trigo-y-el-pan-a-10-20130714-0010.html (14/07/2013).

Más allá de los futiles acuerdos de precios, para los sectores productivos la SECI dictó la resolución 67/2013 (04/07/2013) que dispone:

Artículo 2.- Los distintos sectores intervinientes en los procesos productivos de trigo pan, condición estándar y harina para panificación derivada… que detenten tenencia física de dicho producto, deberán ejecutar las acciones comerciales tendientes a proveer adecuadamente al mercado interno, a partir del día de publicación de la presente resolución.

Esta resolución importa la aplicación de la famosa ley 20.680 de abastecimiento, por la cual el Poder Ejecutivo Nacional está facultado para intervenir prácticamente en cualquier proceso o actividad económica vinculada a necesidades comunes o corrientes de la población (artículo 1). A tal efecto, el Poder Ejecutivo Nacional es competente para realizar un amplísimo espectro de actos, entre los cuales se encuentran:

  1. Fijar de precios máximos, márgenes de utilidad y congelación de precios (artículo 2, inciso a);
  2. Fijar precios mínimos, de sostén o fomento (inciso b);
  3. Dictar normas de comercialización, intermediación, distribución o producción (inciso c);
  4. Obligar a continuar con la producción, fabricación, industrialización, comercialización, distribución o prestación de servicios dentro de niveles o cuotas mínimas (inciso d);
  5. Rebajar o suspender temporariamente derechos, aranceles o gravámenes de importación; así como acordar subsidios o exenciones impositivas, cuando ello sea necesario para asegurar el abastecimiento o la prestación de servicios (inciso e);
  6. Prohibir o restringir la exportación cuando lo requieran las necesidades del país (inciso f);
  7. En caso de necesidad imperiosa de asegurar el abastecimiento o prestación de servicios, intervenir temporariamente para su uso explotaciones, establecimientos industriales, comerciales y empresas de transporte; y disponer temporariamente, para su uso, elementos indispensables para el cumplimiento del proceso de producción, comercialización o distribución y medios de transporte (inciso g); y
  8. Establecer regímenes de licencias comerciales (inciso l).

Evidentemente, todos ellos importan serias limitaciones a los derechos de propiedad y ejercicio el comercio (artículos 14 y 17, Constitución Nacional) y distorsiones al mercado. De aquí que su utilización sólo proceda -en aplicación del principio de razonabilidad de los actos estatales- en circunstancias extraordinarias y como medidas de urgencia.

A su vez, esta competencia atribuida al Poder Ejecutivo Nacional fueron delegadas a la SECI por el decreto decreto 357/2002, que la invistió como autoridad de aplicación de la ley 20.680 así como de las leyes 22.802 de lealtad comercial, 19.227 de mercados de interés nacional, 19.511 de metrología legal, 24.240 de defensa del consumidor, y 25.156 de defensa de la competencia.

Faltaría agregar que la ley 20.680 es de orden público e incluye un interesante régimen sancionatorio (artículos 4, 5 y concordantes) para asegurar su cumplimiento.

De bastones y zanahorias

Es famosa la imagen del animal de tracción que se mueve motivado por el estímulo de alcanzar un zanahoria y de evitar el dolor que le provoca el golpe del bastón del conductor del carro. Esta misma lógica de premios y castigos se reproduce sutil e incesantemente en las más diversas esferas sociales.

La metáfora de los bastones y las zanahorias se adecúa perfectamente al mercado y sus actores. De hecho, las empresas son por definición organizaciones recursos afectados al fin especulativo de obtener utilidades. Para evitar que la búsqueda de estos réditos no redunde en prácticas perniciosas, el propio mercado y el Estado han de colocar límites que franqueados ameritarán la vara.

A su vez, mientras que los recursos son finitos y suelen tener rendimientos decrecientes, los estímulos (premios o castigos) pueden ser tanto confluyentes cuanto divergentes. De aquí que ante dos conductas posibles, donde existan más estímulos para desarrollar una, es más probable que sea ésta la que se realice.

Sin poner en tela de juicio la pertinencia de la aplicación de la ley de abastecimiento, ésta no deja de ser puro garrote igual que las políticas de precios máximos y las prohibiciones de exporta. Y estas medidas contingentes podrán redistribuir los esfuerzos circunstancialmente, pero jamás resolver cuestiones de fondo.

Desde luego, sería absurdo esperar del sector privado -con sus actores de todo peso y tamaño- actos patrióticos, sacrificios felices y virtudes sociales. A la hora de los billetes, los héroes son pocos. Y aquí está el punto: una buena organización no necesita de héroes.

Licencia de Creative Commons
La conquista del pan por Alejandro Ezequiel Coto está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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Un comentario

  1. […] a determinados bienes como manera de corregir la oferta a través de la distorsión del mercado (La conquista del pan). El contexto de entonces era el aumento generalizado de precios (inflación) y el consecuente […]

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