AMIA: la causa que nunca duerme

AMIA, la causa que nunca duerme, que no la dejan dormir; pero que tampoco la dejan despertar, levantar y avanzar hacia ese bien intangible tan preciado por el derecho penal que se llama “verdad”. Cada 18 de julio a las 9.53 hs los familiares se juntan en Pasteur al 663 a escuchar la misma desgarradora sirena que, aunque ya sonó 19 veces, no ha logrado despertar a nadie.

Como aclaración previa a mí estimado lector, debo decir que no podré analizar todo lo transcurrido en estos años en el atentado a la Mutual Judía, es imposible hacerlo en pocas líneas, y para ello necesitaría disponer de una cantidad de material e información que sólo está reservado a unos pocos.

Sin embargo, eso no es obstáculo para poder plantearse algunas cuestiones. En este caso, abordaré dos aspectos en mi análisis: en primer lugar, una comparación con los delitos de lesa humanidad en la última dictadura argentina, haciendo especial énfasis en el problema de la (im)prescriptibilidad de los mismos, concluyendo sobre si es o no posible ubicar AMIA dentro de la extensa protección a la Memoria, Verdad y Justicia como Derechos Humanos que ha dado el Estado Argentino. Por último, una referencia al Memorando de Entendimiento con la República de Irán, suscrito por ambos países en Adís Abeba, el 27 de enero de este año y que trajo grandes repercusiones en la vida política de nuestro país, pero ningún avance en la causa.

La imprescriptibilidad de la causa AMIA

Con respecto a este tema, hay que remontarse al atentando a la Embajada de Israel en Buenos Aires ocurrido dos años antes que AMIA. No voy a hacer un reconto de lo sucedido en aquel hecho, ya que me extendería demasiado sin razón. Lo importante que hay que destacar es que la Sra. Presidente, en oportunidad de enviar el proyecto de Memorándum al Congreso de la Nación, destacó que la Corte Suprema estableció la imprescriptibilidad en el caso de la Embajada de Israel.

En realidad esto es un error de interpretación por parte de la mandataria, ya que la Corte que en ese momento tenía excesivas presiones para que no se reconozca la imprescriptibilidad de la causa (porque hubiese abierto el panorama para otros temas que la Corte en su momento no pretendía tratar), solamente dijo que como no se había pedido a la fecha la prescripción del delito, ellos no podían entrar a tratar el tema. En resumidas palabras y en criollo: “Se lavaron las manos”.

Igualmente, si algo cabe aclarar y sacar en limpio es que nunca se dijo que era imprescriptible, como así lo menciona la Presidente Fernández de Kirchner.

Ahora Ud. Se preguntará qué tiene que ver esto con la causa AMIA. Pues mucho. En primer lugar, exactamente al igual que en el caso anterior, en el caso de la  AMIA, y hasta el día de la fecha, nadie ha pedido la prescripción de la misma, por lo cual tenemos un interrogante abierto. Es dable recordar que hasta el día de la fecha no han comparecido los imputados en el expediente.

Ahora bien, como conocedor del derecho o por lo menos como persona que está al corriente de los juicios a los militares que se llevaron a cabo en la Argentina, podría usted decirme: “Oiga, Sr. Juan, pero AMIA ¿no es un crimen contra la Humanidad y, por lo cual, ajustable a la Convención de Imprescriptibilidad suscrita por Argentina?” Esta convención conceptualiza los crímenes imprescriptibles remitiéndonos a la definición dada en el Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Nuremberg, de fecha 8 de agosto de 1945, y confirmada las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas 3 del 13 de febrero de 1946 y 95 del 11 de diciembre de 1946, Que básicamente dice que serán crímenes contra la humanidad el “asesinato contra población civil antes de la guerra o durante la misma” y  agrega la persecución por motivos políticos, raciales o religiosos.

En fin,  en vistas de cerrar este tema concluiré que identificar la causa AMIA dentro de los derechos de memoria, verdad y justicia promovidos por el Estado argentino en este último tiempo es importante sólo si se logra un mayor esfuerzo por parte del accionar de los tres poderes del Estado en conjunto y de forma coordinada, en vistas de llevar al banquillo de los acusados a quienes deben estarlo y averiguar hasta la última verdad. ¿Y la imprescriptibilidad? Es sólo una consecuencia de todo ello. Si la causa es reconocida como un crimen contra la Humanidad, necesariamente será imprescriptible.

Memorándum de Entendimiento entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno de la República Islámica de Irán sobre los temas vinculados al ataque terrorista a la sede de la AMIA en Buenos Aires el 18 de Julio de 1994

Este tema implica el novedoso acuerdo firmado el día 27 de enero de 2013 entre Argentina e Irán, asunto que ha sido más debatido en los medios que en el seno mismo del congreso.

Argentina desde el año 2003 solicita a la comunidad internacional cooperación para que el Estado iraní le entregue a sus protegidos, para poder llevar adelante un juicio justo y con todas las garantías constitucionales. Sin embargo a partir del año 2010 (ya en presidencia de Fernández de Kirchner) el discurso tomó un giro: se le ofreció a Irán que el juicio se desarrolle en un tercer Estado.

Ese cambio en la discursiva llevó a que durante la apertura de la Asamblea General de Naciones Unidas los cancilleres de ambos países mantuvieran reuniones y que las negociaciones siguieran, trayendo como resultado el famoso memorando de entendimiento entre ambas naciones.

El acuerdo, cuenta con un problema de omisión -a mi entender- que no es de raigambre jurídica sino, más bien, moral. La presidente había anunciado ante la ONU que consultaría, previo a la firma de cualquier acuerdo, a las víctimas del atentado (AMIA, DAIA y organizaciones de familiares); actitud que finalmente no tomó, incluso el documento fue signado contra la férrea oposición por parte de las víctimas. Sin embargo, siguió adelante.

Adentrándonos en el acuerdo, y me permitiré adelantar opinión, éste no tiene efecto directo sobre la causa, sólo sirve para desviar la atención de los medios y la del gobierno, que deja de trabajar en la extradición de los imputados.

El memorando consta de 9 artículos; en los primeros 3 se define la composición de la comisión, en la cual no podrá intervenir ningún jurista de los Estados de Argentina o Irán. En este punto es preciso destacar que quienes integrarán la comisión serán juristas, cláusula en la cual considero hay un primer yerro: ¿qué es lo que un jurista va a cambiar? La ley argentina castiga el asesinato y no hay más discusión que ello desde el plano jurídico. Es una lástima que la República Argentina, habiendo tenido la experiencia de una comisión interdisciplinaria tan reconocida como fue aquélla que investigó las atrocidades de la dictadura, no haya  apostado nuevamente a ella.

El punto 4 es a mi juicio el más interesante de destacar y sobre el cual baso mi tesis ya expuesta. Dicha “comisión de la verdad” elaborará un informe sobre cómo proceder con la causa en el marco de la ley. Eso sí, el informe es no vinculante. Entonces nos lleva a dos apresuradas conclusiones: (i) que el acuerdo desconoce que hay seis pedidos de extradición de personas iraníes, el cual ha sido receptado por INTERPOL y que la única forma seria de avanzar con la causa es que estas personas sean extraditadas a la Argentina; (ii) que ante un informe no vinculante, es muy posible (y casi que me animo a decir “seguro”) que las partes puedan ignorar todo un trabajo de meses (o años quizás) de renombrados juristas internacionales, solamente porque no les conviene.

Como con tantos otros conflictos internacionales que Argentina tiene y ha tenido, debería persistir incansablemente en el reclamo por AMIA y, aunque al ejecutivo no le guste, deberá esta vez someterse al judicial, ya que demasiado golpeada quedó la causa en los ’90 como para que hoy un entendimiento con Irán (sin la extradición)  la vuelva a descolocar,  justamente después de que a base de un gran esfuerzo se lograre identificar a esa “conexión internacional” que por otros años tanto costó “encontrar”.

Para cambiar la realidad,  para que esta causa se levante y marche, no se necesita un memorando no vinculante, se necesitan acciones concretas e incrementar el respeto a la justicia. El Ejecutivo no debe pasar por sobre las decisiones del juez y, en especial, la decisión de sentar en el banquillo de los acusados a los imputados.

El memorándum calla más de lo que dice y de lo que dice nada importa en verdad, y nada es tan trascendente como para dar vuelta la triste historia que aqueja a la Argentina; historia que ya no es popular, salvo unos días al año cerca del 18 de Julio. No pretendo ser catastrófico ni mucho menos, por eso una cosa voy a destacar como positiva del acuerdo, pero sólo una: por primera vez en muchos años, se volvió a hablar de AMIA en enero y no en julio.

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