A 160 del desarrollo de la teoría de la “Nacionalidad”. Pascual Estanislao Mancini.

I. Introducción

Cualquier día es un buen día para pensar, estudiar, aprender o mejorar los conocimientos sobre cualquier tema de Derecho Internacional Privado.

En esta oportunidad, precisamente este año –2014–, se cumple el centésimo sexagésimo aniversario del primer curso dictado en la Universidad de Turín por Pascual Estanislao Mancini en el que expone, por primera vez, su teoría acerca de la “nacionalidad” como fundamento para la aplicación del derecho extranjero, y que, como se verá, ha sido trascendental para el desarrollo del Derecho Internacional Privado.

Su teoría de la nacionalidad ha servido a muy variadas legislaciones para establecer el punto de conexión en lo referente a la ley aplicable en materia de Derecho Internacional Privado. Como se verá en el desarrollo del presente trabajo, la nacionalidad ha resultado aplicable en muchos países de Europa y ha sido tenida en cuenta, aunque rechazada, en muchos países de América, como por ejemplo en Argentina.

Su actualidad es innegable. El hombre, que fue, es y seguirá siendo cada día más cosmopolita, debe ser alcanzado por alguna ley. Y la pregunta necesaria que se hizo Mancini fue qué ley debería alcanzar al nacional de Italia. Pascual Estanislao Mancini propuso y esbozó la idea de que al nacional de un Estado le eran aplicables las leyes de su propio Estado.

Habiéndose, entonces, cumplido siento sesenta años del primer curso en la Universidad de Turín, en el que expone esta idea, el presente artículo intentará realizarle un pequeño homenaje a quien ha sido y será uno de los pilares fundamentales del Derecho Internacional Privado europeo (y por qué no mundial) y que ha hecho grandes aportes al Derecho Internacional Privado.

II. Desarrollo

1. Haciendo un poco de historia

Pascual Estanislao Mancini (1817-1877) fue profesor de Derecho Internacional Privado y político piamontés. Nació en Castel Baronia, Italia. Fundó el periódico político Il Riscatto en 1848, buscando establecer en él una orientación netamente liberal. En el camino a encontrar –o intentar encontrar– dicha orientación liberal, fue desterrado, debiendo vivir en el exilio y huir de las persecuciones del Rey Fernando II. Vivió en el período en que Italia se encontraba en pleno proceso de unificación, en la cual participó activamente.

Claramente, su aporte no fue solamente aquello relacionado con la aplicación de la ley extranjera en razón de la “nacionalidad”, sino que fue mucho más allá: su pensamiento teórico relativo a la filosofía del derecho se percibe en todo su esplendor en su gran pensamiento jurídico y político del siglo XIX.

2. Su gran aporte al Derecho Internacional Privado actual

Una de las principales funciones que tiene el Derecho Internacional Privado es la delimitación de los ámbitos de validez de sus normas y de las normas del resto de los sistemas jurídicos. Como ya fuera dicho, Mancini vivió durante la época en que Italia se encontraba profundamente dividida, por lo que entendió que, desde el pensamiento jurídico y político que él tenía, se podría lograr la unión de todas las distintas ciudades que integraban lo que hoy es conocido como Italia. Distintos autores han llegado a describirlo como un inspirador del sentimiento nacionalista italiano de su época.

En 1874, Mancini desarrolló extensamente su teoría de la “nacionalidad” en un curso dictado en la Universidad de Turín, específicamente en el Instituto de Derecho Internacional.

La idea básica que plantea Mancini en relación con la nacionalidad era que toda Nación tenía derecho a convertirse en Estado y que, a tales fines, la comunidad internacional debería reconocer las normas que aquél dictara y aplicarlas a “todos sus nacionales”, sin importar en qué lugar estuvieran esos nacionales. Aplica la idea tradicional aristotélica del Derecho de Gentes, para esbozar esta noción tan simple y sencilla pero tan compleja e importante.

Mancini entendía que los elementos constitutivos de cualquier nacionalidad son: el elemento geográfico, el etnográfico, las creencias religiosas, la lengua, las leyes, las costumbres, la historia, las instituciones sociales y las tradiciones nacionales. Como puede verse, su principal fuente de inspiración para el desarrollo de su teoría es la idea de “comunidad de vida y conciencia social”, que formará la nacionalidad, concepto al que le atribuye una gran carga al explicar que ser “parte” de una nacionalidad no implica solamente obtener derechos, sino también contraer deberes jurídicos, lo que hace que cada una de las Naciones [1] se distinga y separe del resto.

Es en esa base que entiende que las distintas Naciones deberán respetar ciertos principios para integrar la Comunidad Internacional como él la concebía: la libertad –libertad en el ejercicio de la autonomía de la voluntad en las relaciones jurídicas internacionales–, nacionalidad –que se vincula con la aplicación del derecho extranjero– y soberanía –que tiene relación con la posibilidad de aplicar la ley a todos aquellos casos en los que se ve afectado el concepto de orden público (como límite a la aplicación de un derecho extranjero)–.

Mancini denominaba como “parte necesaria del derecho” a todo el conjunto de normas jurídicas que tendieran a regular el “estado personal” de una persona. Este estado personal, a su vez, era todo lo relativo a las relaciones de familia y a las consecuencias jurídicas que se aparecían post-mortem (sucesiones). Estas normas, muy particulares por las diversidades culturales y sociales que él entendía existentes entre las distintas Naciones, debían seguir a los nacionales en sus desplazamientos territoriales. Y justamente allí es donde encuentra su fundamento: el nacional, para ser tal, en lo que refería a la familia y a la forma de suceder, debía regirse por las normas de su Nación. Así de simple.

En cambio, aquellas normas que se refieran a bienes, obligaciones o relaciones contractuales, y teniendo en cuenta el amplio grado de “libertad” y “voluntad” existente en este tipo de relaciones, Mancini entendía que el individuo puede hacer uso de su capacidad de elección, en tanto entendía que si el individuo “decidía” someterse a la aplicación de una ley extranjera [2], esa era la que debía ser aplicada. Ello con uno de los limites más importantes que sigue aún vigente en el Derecho Internacional Privado actual: el derecho extranjero no resultaría aplicable en tanto y en cuanto contradiga alguna norma de derecho público o de orden público, ya que en esos casos, no se vería afectado solamente el individuo en su relación específica y determinada sino que toda la Nación, es decir, toda la soberanía de esa Nación se vería afectada.

Es muy importante aclarar que, si bien para Mancini la idea de orden público internacional debería funcionar simplemente como un límite a la aplicación de un derecho extranjero por verse afectada la soberanía de la Nación, la realidad es que, cuando el gran autor analizaba la posibilidad de aplicar una norma extranjera, siempre encontraba algún elemento que contradecía la soberanía de dicha Nación, por lo que no resultaba aplicable el derecho extranjero.

Aunque no se duda en que ha sido Mancini el gran desarrollador del punto de conexión relativo a la nacionalidad, la realidad es que este concepto ya había sido utilizado en el Código Civil Francés de Napoleón de 1804 y en el Código Civil Español de 1826.

Atento a que, como fuera dicho en aquella idea básica de Mancini, la nacionalidad era el punto fundamental de la existencia de las Naciones/Estados, lo lógico era que la regla general, para cualquier caso, debiera ser que a los nacionales de un Estado les fuera aplicable todo el conjunto de leyes de dicho Estado. En definitiva, la ley de Italia acompañará siempre al italiano, sea donde fuere que éste se encuentre. Y lo mismo, entendía Mancini, era aplicable para cualquier otro nacional: a los españoles se les aplicará la ley española, a los franceses la ley de Francia, etcétera.

Para 1865, el Código Civil italiano recoge esta postura. Sin embargo, para 1942, la reforma al Código Civil cambia de criterio, por ejemplo, en lo que refiere a los bienes muebles, por lo que éstos se pasarán a regir por la ley del lugar de su situación o lex rei sitae. De esta forma, se establecen excepciones a la ley de la nacionalidad tal como la había concebido Mancini. Otro ejemplo puede verse en lo que refiere a la forma de los actos jurídicos, a los cuales le será aplicable la ley del lugar de su celebración o locus regit actum. Asimismo, y con el paso del tiempo, se ha entendido que hay ciertas normas que nacen para ser aplicadas solamente en el territorio en el que han sido promulgadas: por ejemplo, las normas penales, cuyos tipos penales no dependen de la nacionalidad del delincuente sino de la Nación/Estado en que éste se encuentre.

La gran influencia de Mancini ha llegado a diversos otros países por fuera de Italia. Ha resultado trascendental para varios de los países de Europa como, por ejemplo, en los Códigos Civiles de España o Alemania [3]. Pero también fue tomada en cuenta fuera de Europa. Véase como ejemplo lo ocurrido en Argentina: cuando el Estado estaba en su etapa de formación, la gran mayoría de quienes poblaron este país eran inmigrantes de países europeos. Una posibilidad era imitar, en materia de Derecho Internacional Privado, la idea que operaba como regla en Europa: la de la nacionalidad. Pero si resultaba aplicable la ley de la nacionalidad, nunca sería aplicable la ley argentina. De esta forma, se entendió que era preferible utilizar otra serie de conceptos más relacionados con la idea de una sociedad multicultural y un derecho que requería ser aplicado a las relaciones extranjeras: para ello Savigny iluminará el camino con la idea del “domicilio” como punto de conexión.

Pero la importancia del esbozo de la nacionalidad de Mancini no se ve solamente reflejada en los Estados en particular sino que ha servido enormemente a las primeras legislaciones de Derecho Internacional Privado, por ejemplo, para la Conferencia Internacional de la Haya de 1893, en la que el criterio que se adopta el de la nacionalidad.

 3. Críticas a la teoría la de nacionalidad

Ninguna teoría es perfecta y, el concepto de la nacionalidad como punto de conexión ha sufrido algunas críticas que merecen ser destacadas.

La primera de las críticas más importantes es que Mancini entendía que las leyes se creaban pensando a las personas de una misma nacionalidad. Es claro que ningún Estado va a regular pensando en que sea aplicable a otro Estado por la idea de soberanía que rige en la comunidad internacional. Es decir, que cada individuo nacional de un determinado Estado debía ser regido por la ley de su nacionalidad. De esta forma, quedaban afuera aquellas personas que, si bien no eran nacionales del Estado en el que residían, pasaban toda su vida en ese lugar (o una buena parte de ella), en el que habían decidido establecerse, lugar que se convertía, luego, en su centro de vida y en el que, en definitiva, terminaban teniendo relaciones comunes con los nacionales. Con estos conceptos en miras, con más o con menos, Savigny desarrolló la teoría del domicilio (o residencia habitual) como opción frente a la de la nacionalidad.

Otra crítica que se le hizo es que, así como él entendía que el orden público internacional debería primar ante la posibilidad de aplicar un derecho extranjero francamente contradictorio a las leyes de, por ejemplo, Italia, la realidad indica que todas las otras Naciones también tienen muchas normas que considerarán de orden público, con lo que, la aplicación del derecho extranjero se vería francamente limitada. Los seguidores de Mancini, contra esta crítica, esbozaron que el problema no era necesariamente si la ley aplicable debiera ser la de la nacionalidad u otra, sino que, en realidad, entendieron que el problema radicaba en la cantidad de normas de orden público que cada país tenía, con lo que, la crítica no era tanto para la cuestión de la nacionalidad.

Por último, otra crítica que se la ha hecho, teniendo en cuenta el momento en que el maestro Mancini ha esbozado su teoría, es que le concedió demasiada autonomía de la voluntad a los sujetos en materia de bienes y relaciones patrimoniales.

Claramente pueden hacérsele algunas otras críticas al punto de conexión relativo a la nacionalidad tal como fuera expuesto por Mancini. Lo que se ha intentado aquí es exponer las tres principales críticas (teniendo en miras aquellas que han tenido mayor repercusión), en tanto y en cuanto han sido objeciones que han servido a los fines de esbozar, quizás, otras teorías que hoy son de aplicación.

III. Conclusiones

El presente trabajo ha intentado exponer, de manera breve, la teoría de la nacionalidad esbozada por Pascual Estanislao Mancini. Un genio italiano que, con la idea de lograr la unión de su Nación pensó y desarrolló una idea bastante simple pero compleja a la vez: a todos los nacionales de una Nación se le aplican las normas que emanan de esa Nación sin importar dónde ellos estuvieran. Al menos en lo que refiere a las cuestiones personales, ya que, para las cuestiones relativas a los bienes le concedió al sujeto la posibilidad de elegir la normativa que le sería aplicable.

Ello, siempre que no se interpusiera el orden público internacional a la aplicación de un derecho extranjero. Es decir, si alguna norma extranjera era francamente opuesta a aquél, no se debería aplicar el derecho extranjero sino el derecho local.

Su postura ha servido, no solo a los fines del Derecho Italiano sino que ha sido utilizada por muchos y muy diversos países: en Europa para afirmar la ley de la nacionalidad y en algunos países de América para hacer aplicable la ley de dichos países americanos. Asimismo, ha servido a los fines de la tipificación en las primeras Conferencias de la Haya.

Si bien se le han realizado ciertas críticas a su postura, como que por ejemplo existen demasiadas normas de orden público internacional lo que torna inaplicable el Derecho Internacional Privado, o que cuando una persona se asentaba definitivamente en algún lugar distinto al de su nacionalidad, y tenía relaciones directas con los nacionales de su nuevo lugar, a dicha persona le serían igualmente aplicables normas a las que había dejado de someterse, la realidad es que la idea de la nacionalidad como centro o punto de conexión para la aplicación del derecho extranjero sigue, con más o con menos, siendo de aplicación en la gran mayoría de los países de Europa y en muchos de otros lugares alrededor del mundo.

Bibliografía

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Carrizal, Altos Mirandinos, Aportaciones de Pascuale Stanislao Mancini, consultado en http://derechointernacionalprivadouba.blogspot.com.ar/2011/05/62-aportaciones-de-pascuale-stanislao.html, el 11/02/2014.

Gestoso y Tudela, Luis, La Teoría de la Referencia en Derecho Internacional Privado, consultado en http://digitum.um.es/jspui/bitstream/10201/6369/1/N%201%20%20La%20teoria%20de%20la%20referencia%20en%20Derecho%20internacional%20privado.pdf, el 12/02/2014.

Instituto de Derecho Internacional Privado, La Nacionalidad, consultada en http://institutointernacionalprivado.blogspot.com.ar/2009/05/la-nacionalidad.html, el 11/02/2014.

Kennedy, Ricardo Ignacio  (h), Derecho Internacional Privado, Historia, consultado en http://ubadipr.blogspot.com.ar/2011_03_01_archive.html, el 08/02/2014.

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Mesa-Moles Martel, María Paz, Génesis Y Formación Del Derecho Internacional Privado [Una Aproximación Histórica], consultado en http://eciencia.urjc.es/bitstream/10115/1058/1/TESIS%20MESA%20MOLES.pdf, el 11/02/2014.

Trenard, Armando, Derecho Nacional, Pascuale Stanislao Mancini, consultado en http://exedrablogdotcom.wordpress.com/2013/05/22/derecho-nacional-pascuale-stanislao-mancini/ , el 07/02/2014.


[1] Toda la teoría de la nacionalidad de Mancini y, en general cualquier otro concepto relacionado que él utilizara o esbozara estaba basado en la idea de Nación. Ello tiene su explicación en que los Estados como hoy los conocemos no estaban conformados y la idea de Nación era aquella que cumplía con los elementos constitutivos de la nacionalidad. Teniendo ello en cuenta, se utilizarán en este trabajo indistintamente los conceptos de Estado y de Nación, ya que, en la actualidad, no resulta trascendental distinguir entre uno u otro concepto.

[2] Esta idea de “elegir” la ley aplicable es lo que la doctrina denomina “autonomía de la voluntad”.

[3] Es muy paradójico el caso de Alemania, que decide legislar la aplicación del derecho extranjero en relación la con idea de la nacionalidad, siendo que Savigny, doctrinario Alemán, ha sido el mayor expositor de la “teoría contraria”, es decir, de la teoría del “domicilio”.

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