El tabaco y las mentiras de la (perversa) industria

No hace falta que en estas líneas escriba sobre los problemas que causa el tabaquismo, ni el número de muertes anuales en nuestro país, Latinoamérica y el mundo. Estimo que todos los lectores conocerán de alguna forma u otra lo que el fumar trae aparejado.

Por eso, hoy quiero cambiar el enfoque. No quiero hablar de los fumadores ni criminalizarlos. Los que militamos en contra del tabaco, lo hacemos pensando en la industria tabacalera. Lo hacemos pensando en que ella nos hipnotiza con sus publicidades desde la infancia para que empecemos a consumir sus productos. Las tabacaleras también atan a gobiernos a través de generosas contribuciones. No son solo los  gobiernos las víctimas, poblaciones enteras son compradas con ofertas laborales, arguyendo de que sin sus contribuciones, estas comunidades caerían en la pobreza extrema y sería imposible el sustento.

A todo esto solo puedo empezar con una sentencia: la industria tabacalera miente, su único fin es seguir aumentando sus ventas y no reparan en los daños que causan. Para lograr sus objetivos se valen de dos herramientas claves: el marketing y el lobby. En estos próximos párrafos pretendo mostrarle al lector como caen algunas de las mentiras más repetidas por la industria. Haremos un repaso por tres argumentos esgrimidos por ella tanto en nuestro país como en otras partes del mundo, tales como que: (a) el cigarrillo no produce daño a la salud, (b) la decisión de fumar es tomada libremente por personas mayores de 18 años, y (c) el fumar es un negocio para el Estado.

(a) El cigarrillo no produce ningún daño a la salud de sus consumidores: aunque esto parece tonto, en los Estados Unidos fue sostenido por la industria hasta el año 1994. A pesar de que los avances científicos ya daban esto como un hecho, los máximos CEOs se presentaron ante el  Congreso de los Estados Unidos el 14 de abril de 1994 y defendieron esta postura (para ver el vídeo hacer click aquí). No necesito hacer mención alguna, ya todos ustedes conocen los efectos del tabaco sobre la salud humana. Sin embargo, hoy en países del tercer mundo -como Indonesia, donde las tasas de fumadores activos hombres superan el 90% (Nichter, 2009)-, la industria sigue repitiendo que el tabaco es inofensivo.

(b) La decisión de fumar la tomamos libremente: otra mentira más. Numerosos estudiosos han demostrado que el foco de la industria en sus campañas de marketing son los jóvenes. Según “Tobacco-Free Maine”, la industria ha gastado alrededor de 73 millones de dólares promocionando el tabaco en los jóvenes. Incluso en el año 2006, el Juez norteamericano Gladys Kessler en una opinión elevada en una causa en contra de las mayores industrias tabacaleras en los Estados unidos dijo “desde 1950 hasta el presente, diferentes tabacaleras en diferente tiempo y con diversos métodos han hecho publicidad intencionalmente en adolescentes menores de 20 años con el objetivo de reclutar a los ‘fumadores de recambio’, para asegurarse el futuro de la industria del tabaco” (Civil Action No. 99-2496 (GK)- se puede consultar el documento haciendo click aquí). Es decir, no somos libres para decidir fumar. No sirve el argumento “fumo porque quiero”, nadie lo hace porque quiere, lo hace porque fue inducido a ello y no puede dejar de hacerlo.

(c) El fumar es un negocio para el Estado por los impuestos que recauda: es verdad que los productos de cigarrillos tienen impuestos, como cualquier producto que se comercializa. También es cierto que se adhieren impuestos especiales. En el caso de Argentina tienen un impuesto de emergencia, el impuesto correspondiente al programa “Fondo Especial del Tabaco” e impuestos indirectos. Sin embargo, los hospitales públicos gastan muchísimo más dinero en los procedimientos médicos sobre pacientes que tienen alguna enfermedad a consecuencia del tabaco. Por ello, es que en los Estados Unidos, el 20 de junio de 1997, la totalidad de las compañías tabacaleras de EEUU, convinieron con 39 estados y Puerto Rico, debido a las demandas, pagar en un plazo de 25 años 368.500 millones de dólares en concepto de reparación de daños y gastos derivados de la asistencia médica por enfermedades producidas por el tabaco. Una muestra de que para el Estado -y, en especial, para el argentino en donde la sanidad pública tiene preeminencia- el fumar no es un negocio.

Me limité a introducir tres de las tantas mentiras que la industria tabacalera produce. Día a día utilizan su poder, sin importar cuantos millones les cueste para que su misión siga dando frutos. Extendiéndonos un arma tan poderosa como el tabaco para acabar con nuestras vidas.

Sin embargo esta lucha empieza a emparejarse desde el plano estatal y supraestatal. Desde estr último, el 27 de febrero de 2005 entró en vigor el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco (CMTC). A menos de 10 años de su entrada en vigencia, logra récords impensados, siendo de los tratados multilaterales más ratificados en el mundo, al día de hoy 177 países han ratificado dicha convención.

El CMTC incluye medidas de todo tipo tales como advertencias en los empaquetados, prohibición de venta a menores de edad, prohibición de todo tipo de publicidad y prohibición para esponsorizar eventos por parte de las empresas tabacaleras, aumento del precio del producto, ambientes libres de humo, entre otras. Éstas deberán aplicarse de manera progresiva pudiendo colocar a los Estados Partes como internacionalmente responsables por su incumplimiento.

La Argentina lamentablemente no ha ratificado el CMTC, esto producto del lobby realizado por las tabacaleras que argumentaron que los trabajadores de los campos de tabaco del norte iban a perder sus empleos si Argentina entraba en el CMTC. Esta afirmación está alejada de la realidad, ya que Argentina exporta el 73,52 % del tabaco que produce (según el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación).

A pesar de esto, la Argentina el 13 de junio de 2011 promulgó la ley 26.687 de regulación de la publicidad, promoción y consumo de los productos elaborados con tabaco. Dejando un cierto dejo de esperanza para aquellos que entendemos que el tabaco y su industria (perversa) afecta el derecho a la salud y el derecho a la vida. Sin más, invito y dejo abierto el espacio brindado por En Letra para debatir sobre esta temática.

Bibliografía:

http://64.76.123.202/site/agricultura/tabaco/02=produccion_y_mercados/02-externo/Mercado_de_Tabaco.pdf

http://www.tobaccofreemaine.org/explore_facts/tobacco_industry.php

Kessler, G. (2006). United States of America v. Philip Morris USA, Inc., et al., Civil Action no. 99–2496, Final Opinion.

Nichter, M., Padmawati, S., Danardono, M., Ng, N., Prabandari, Y., & Nichter, M. (2009). Reading culture from tobacco advertisements in Indonesia. Tobacco control, 18(2), 98-107.

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