“La Biblioteca” de Paul Groussac. ¿Una historia de revista o un poema de los dones?

La Biblioteca. Foto portadaA modo de continuación de la temática que desde hace algún tiempo llevamos adelante, nos proponemos realizar una aproximación a la revista La Biblioteca de Paul Groussac, publicada entre los años 1896 y 1898 como icono cultural argentino en los tiempos de la consolidación del Estado Moderno.

En concordancia, en palabras de Rabinovich-Berkman, que hago propias, podríamos decir que es un pase al área en procura de algún goleador más afortunado que pueda y quiera ahondar en esta cuestión con la dedicación y el rigor científico que merece.

Agradeciendo desde ya al lector por su tiempo e interés, como es sabido la revista de historia, ciencia y arte, denominada “La Biblioteca”, fue fundada por Paul François Groussac y publicaba algunos trabajos de los principales exponentes de la llamada “Generación del 80”, muchos de los cuales eran egresados, o profesores de la Universidad de Buenos Aires y en particular de la actual Facultad de Derecho, vinculada con la Patria y con la igualdad, desde sus orígenes.

En este navegar, las distintas historias y diferentes relatos contenidos en la revista, son un buen instrumento de análisis para recorrer, conocer y descubrir un estado moderno en su etapa de consolidación, haciendo así un humilde aporte sobre las ideas y las luchas referentes a la igualdad en la ciencia política.

En relación a la revista, el trabajo presentará una clara finalidad orientada a hacer presente una obra del pasado que tendrá trascendencia en el futuro, con el mismo propósito originario y evidente de hacerla vivir. En palabras del propio Groussac vamos a tentar una experiencia interesante aunque salga fallida y desde luego nos ponemos en marcha para demostrar que el movimiento existe, intentando rescatar del olvido tan sólo una pequeña parte de nuestra historia institucional, patrimonio cultural y memoria nacional.

Paul Groussac  (15 de febrero de 1848 – 27 de Junio de 1929) fue escritor, historiador, crítico literario y bibliotecario, nació en la ciudad de Toulouse, Francia. A los 18 años de edad emprende su viaje con destino a Buenos Aires, arribando en febrero de 1866. A partir de este momento, comenzó a forjar en poco tiempo su destino, convirtiéndose en un hombre respetado por un país en donde el sólo acento francés ya marcaba una impronta de estilo. Se convirtió en un faro que distribuyó a su antojo luces y sombras. Amado, bendecido, criticado y hasta odiado, pero irremediablemente en el centro de la cultura argentina durante casi medio centenar de años. Personaje incomodo e irremplazable, corrió el destino que Borges consideraba no cabía para él, como sostiene Eujanian.

A partir de 1884, comienza a colaborar en el diario Sud América como Gerente junto a Carlos Pellegrini, Roque Sáenz Peña, Delfín Gallo y Lucio V. López; todos graduados (y el último profesor) de la Facultad de Derecho. En este ámbito, en enero de 1885, Antonio Bermejo, otro graduado en Derecho por la Universidad de Buenos Aires, le ofrece el cargo de Director de la Biblioteca Nacional,  reemplazando al recientemente fallecido Antonio Wilde, el cual acepta y en el que se desempeña hasta su fallecimiento, en 1929.

Desde este espacio, Groussac consagra su formación como uno de los hombres notables que se centrará en la cultura argentina de la época, perfeccionando su carrera y prestigio intelectual, dejando constancia de su aporte, mediante la visionaria publicación de la revista objeto de este trabajo, entre los años 1896 y 1898.

Como se observa, se trata de un estratega de la cultura de la época   que llevó adelante un proyecto dirigido al porvenir de la Nación a través de la publicación de La Biblioteca, entendiendo que se trata de un espacio privilegiado en el que se expresó la intelligentsia de ese momento histórico, como ámbito de desarrollo cultural de una cruzada civilizadora tendiente a equiparar la cultura argentina a los cánones europeos. Estas personalidades labraron -junto a Groussac- una auténtica empresa cultural que con especial interés en la historia, las letras y la ciencia, trascendió más allá de la revista, como producto elaborado de la modernidad, la ilustración y el intelecto por obra y arte de quien la fundó, dirigió y concluyó, simbolizando un icono de la cultura en aquellos tiempos.

En este navegar, la doctrina sobre la igualdad en La Biblioteca  la podemos advertir con claridad a través de algunos artículos de esta empresa cultural, los cuales se pueden encontrar sencillamente a través de la guía de consulta que hemos confeccionado, tales como: 1) el artículo titulado “Mariano Moreno y San Martin. Discursos con comentarios inéditos” de Nicolás Avellaneda; 2) “Evolución de la democracia Argentina”, por Francisco Ramos Mejía; 3) “Federalización de Buenos Aires”, por Pedro Goyena; 4) “Los Estados Unidos en Sud-américa”, por Roque Sáenz Peña; 5) “Por España”, por  Roque Sáenz Peña, entre otros. En todos ellos, con tan sólo una mirada se puede advertir las ideas y las luchas en torno a la igualdad, en sus respectivos matices.

Por razones de tiempo y espacio, vamos a introducirnos en particular al aporte sobre Los Estados Unidos en Sud-américa, de Roque Saenz Peña. Este texto nos brinda algunas reflexiones en torno a la doctrina de la igualdad a nivel global que nos permite apreciar que pese al paso de los siglos, el contenido del presente artículo en gran parte goza a nuestro humilde entender de plena actualidad.

Como es sabido, el autor ha sido uno de los tantos graduados de la Facultad de Derecho que ha realizado trascendentes aportes al país, entre otros, con la sanción de la ley –o conjunto de disposiciones electorales- conocida por su nombre que instauró en la República Argentina el voto universal, secreto y obligatorio, en 1912, siendo la misma el producto del acuerdo Yrigoyen-Saenz Pena de 1910.

En la revista objeto de análisis, Roque Saenz Peña ha escrito tres artículos referidos a la cuestión de Los Estados Unidos en Sud-America, a modo de reflexiones sobre la doctrina Monroe, publicados en tres entregas.  Asimismo, es dable recordar que Roque Saenz Peña junto Manuel Quintana -ambos graduados de la Facultad de Derecho y éste último,  Decano de la Facultad de Derecho y representante del Rectorado de la Universidad de Buenos Aires- fueron delegados argentinos a la primera conferencia panamericana de 1889, ocasión en la cual rechazaron la zona de libre comercio, entre otros.

En concordancia se puede apreciar que en dichos textos el autor sostiene que el principio de la no intervención no nació, pues, bajo los auspicios de Monroe, sino por la inspiración del gabinete británico, dominado por la influencia poderosa de Caning…los Estados Unidos navegaron en convoy, o se colocaron a remolque de las escuadras de Inglaterra.

El autor realiza un desarrollo de la llamada “doctrina Monroe”, en donde se puede apreciar que la misma en realidad constituye una carta blanca a la intromisión de Estados Unidos en los asuntos internos de los Estados americanos, ya que más que America para los Americanos, debiera haberse respetado a los pueblos del continente y haber proclamado una formula un tanto más amplia como América para la humanidad. Es decir, si se quería poner un freno a la intervención y valorar los principios del derecho internacional, Monroe hizo reservas mentales dejando así un camino abierto y poco igualitario. Coincidiendo en gran parte con el autor, podríamos decir que lo que hoy llamamos doctrina Monroe no debe ni debiera haber existido, si queremos una América para todos y todas.

En concordancia, la Universidad de Buenos Aires, de la cual la Facultad de Derecho es parte, está próxima a cumplir sus primeros 200 años y conmemorar así su propio bicentenario y, como se ha intentado visibilizar, la igualdad es una característica que ha estado presente, desde sus orígenes,  incluso antes de que existiera el Tango en lo que hoy llamamos Argentina.

Por esto, coincidimos con quienes piensan y sienten que la Facultad de Derecho es mucho más que un ámbito de expedición de títulos de grado y posgrado, ya que se trata de un centro de reflexión, de un ámbito de formación de la clase dirigente argentina, de un espacio de difusión cultural y como tal no se dirige sólo a sus estudiantes de grado y posgrado o a los miembros de la comunidad universitaria sino a la sociedad en su conjunto, a la sociedad toda.

Nos preguntamos, entonces, llegando al cierre de este post y dejando las siguientes preguntas al buen criterio de las y los lectores: ¿La revista La Biblioteca de Groussac fue un hito de la cultura de aquellos tiempos? ¿hablar de la Facultad de Derecho es hablar de una pluralidad de historias o de una historia de pluralismo? ¿la Facultad de Derecho, a través de sus diversos momentos históricos, se inserta en lo que podríamos llamar historia argentina? ¿la Facultad de Derecho tiene un protagonismo histórico en lo que hoy llamamos Argentina? ¿la Facultad de Derecho es un espacio para el encuentro y un lugar que nos enamora?

Así como la Facultad de Derecho esta presente en el país y en el mundo, a través de sus hombres, sus mujeres, sus luchas y sus ideas, deseamos que En Letra para quien hoy hacemos esta comunicación  -la cual a mi criterio esta integrada en su mayoría por destacad@s jóvenes con una clara formación en la Facultad de Derecho-, siga creciendo y  construyendo su presencia e identidad, con una clara mirada igualitaria destinada a las futuras generaciones.

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El autor desea hacer presente su agradecimiento a todas las personas que desde sus diferentes ámbitos hacen permanentes aportes a la Ciencia y a la Educación en Argentina.

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