¿Para qué te traje? Análisis del acuerdo entre la Provincia de Mendoza y las tabacaleras Nobleza Picardo y Massalín Particulares

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Como tiempo atrás escribí en este mismo espacio, no pretendo aburrir al lector con los clásicos datos del tabaquismo en Argentina y el mundo, entiendo que quien tiene acceso a estas páginas ya lo sabe. En segundo lugar quiero aclarar que no es nada personal contra los fumadores. Los que luchamos contra el tabaquismo, pretendemos ir más allá, lo que realmente queremos es explicar la razón del tabaquismo y en esta línea evitar que los nuevos potenciales clientes –niños y adolescentes- comiencen a ser clientes del negocio de la muerte traído por las tabacaleras.

En estas páginas, me aventuraré a hacer un análisis teórico-práctico y de fácil comprensión en relación al acuerdo que el 15 de octubre de 2014 suscribieron el Ministerio de Salud de Mendoza y las tabacaleras Nobleza Picardo y Massalín Particulares. Este acuerdo tiene el supuesto objetivo de llevar adelante una campaña para desincentivar el consumo de tabaco en los menores de edad.

Ya desde el comienzo suena rara la cuestión: la misma tabacalera va a llevar adelante una campaña para impedir que niños y jóvenes menores de dieciocho años consuman cigarrillos, porque según en palabras de Matías Roby, Ministro de Salud de Mendoza, los kiosqueros y los padres son los responsables indirectamente de incentivar a los menores de 18 años al consumo de tabaco.

Interesante la afirmación del Ministro de Mendoza, lamentablemente desde nuestro espacio, En Letra, tenemos el oficio y el deber de dar sustentabilidad científica a nuestras afirmaciones y me voy a permitir disentir con el Sr. Ministro. Cada vez, mayor cantidad de menores son atraídos al consumo de tabaco, no porque los kiosqueros le vendan cigarrillos o porque los padres con el fin de ahorrarse la caminata hasta el lugar de expendio envíen a sus hijos cual empleados a comprar por ellos su tabaco, sino por la violenta estrategia publicitaria que tienen las tabacaleras que apuntan directamente a niños y adolescentes, mientras firman convenios con gobiernos para asegurar su impunidad. Sí, justo lo que el Ministro Roby hace en Mendoza.

Según los investigadores Dina L.G. Borzekowski y Joanna E. Cohen en un estudio realizado por el Instituto para el Control del Tabaco Global de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins publicado en la revista Pediatrics La publicidad global del tabaco llega a niños pequeños de países de ingresos bajos y medios.  En este orden de ideas, en la causa  United States v. Philip Morris, el Juez  Gladys Kessler dijo: “desde los años cincuenta al presente, diferentes tabacaleras, en diferente tiempo y usando diferentes métodos han producido, intencionalmente, publicidad dirigida a gente joven, menores de edad, para recluirlos como ‘fumadores de reemplazo’ para asegurarse el futuro económico de la industria tabacalera”. Prueba de eso son los más de 24 millones de dólares diarios que se gastan las tabacaleras en publicidad (Federal Trade Commission (FTC). Cigarette Report for 2011, 2013). Sin embargo, Matías Roby, el Ministro de Salud (dato no menos importante), sin ningún tipo de evidencia científica acusa de perversidad a los padres y kiosqueros. Por cierto, junto a Roby estaban sentados los vicepresidentes de las dos tabacaleras más grandes del país (según figura en la web oficial del Ministerio de Salud de Mendoza).

Ustedes me dirán ¿por qué publicas esto en un blog? La respuesta es sencilla: Mendoza está comprometiendo un derecho humano básico e inalienable de sus habitantes, el derecho a la salud. En tiempos de ébola, aquí en Argentina y en Mendoza en particular, debo asegurarle estimado lector, que por la inacción y las malas juntas del Sr. Roby, en cuarenta años morirán más personas por tabaquismo (muchas de las cuales hoy son niños y niñas) de las que el virus de ébola matará en Argentina en la misma franja de tiempo. Entonces, nos damos con la realidad nuevamente, a las tabacaleras no les importan nuestros niños, o sí, les importan, siempre y cuando puedan traducirse en una ganancia para ellos.

Muchas asociaciones civiles- Fundación Interamericana del Corazón (FIC), Fundación Para el Desarrollo de Políticas Sustentables (FUNDEPS), Alianza Libre de Humo Argentina (ALIAR)- han denunciado que este acuerdo pone en riesgo el derecho básico a la salud de los habitantes de la provincia de Mendoza y  que esconde un motivo más oscuro: frenar el avance de un proyecto de ley que buscaba aumentar los impuestos al tabaco en la mencionada provincia, bueno, no tan oscuro, el Sr. Roby lo reconoció públicamente.

Subir los impuestos a los productos derivados del tabaco, según 180 países que han ratificado el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, es una medida eficaz para bajar el consumo del mismo, todo según surge del artículo 6.1 del Convenio: “Las Partes reconocen que las medidas relacionadas con los precios e impuestos son un medio eficaz e importante para que diversos sectores de la población, en particular los jóvenes, reduzcan su consumo de tabaco”. Por lo tanto, los promotores del acuerdo en Mendoza han cambiado un proyecto de ley que apuntaba a subir los impuestos al tabaco, por un acuerdo que solo apunta a proteger a las tabacaleras. Como dijó la directora de FIC Argetina, Veronica Schoj, “Cuando un gobierno admite la influencia de la industria tabacalera está protegiendo las ganancias de las transnacionales del tabaco a costa de la vida y la salud de la población”.

Me responderá el Sr. Roby que Argentina no ratificó el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco. Yo le contraargumentaré que según el artículo 18 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados un Estado deberá abstenerse de actos en virtud de los cuales se frustren el objeto y el fin de un tratado: a) si ha firmado el tratado o ha canjeado instrumentos que constituyen el tratado a reserva de ratificación, aceptación o aprobación, mientras no haya manifestado su intención de no llegar a ser parte en el tratado.

Anne Landman, Pamela M. Ling y Stanton A. Glantz quienes describen que la industria comenzó con este tipo de programas en los Estados Unidos en la década del ’80 para prevenir legislación que restringiría actividades de la misma industria tabacalera. Los programas de la industria muestran que el consumo de tabaco para los adultos es una elección, pero omite aclarar como la publicidad de tabaco promueve su consumo, omitiendo también los riesgos que ésta tiene para la salud. La industria ha utilizado estos programas para combatir aumento de impuestos, leyes de ambientes libres de humo y las restricciones de publicidad en el mundo entero. Por último indican los autores que no hay evidencia de que estos programas hagan decrecer el consumo de tabaco entre los jóvenes. Esto lleva a una sola conclusión: los programas llevados adelante por la industria tabacalera para prevenir el consumo entre jóvenes solo han producido más daño a los fines del control en el consumo de tabaco. En sus recomendaciones finales, los estudiosos sugieren que la industria tabacalera debería tener prohibido llevar acabo directa o indirectamente (a través del patrocinio) programas que apunten a la prevención del consumo de tabaco en los jóvenes (Tobacco industry youth smoking prevention programs: protecting the industry and hurting tobacco control).

Pero en fin, no quiero tornar esto en una cuestión legal, sino en una cuestión humana. No le pido a las tabacaleras que quieran preservar la vida humana, ya nos vienen demostrando desde hace mucho que no les interesamos (ni usted, ni yo, ni sus hijos). Quiero pedirle al Ministro Roby, al Gobernador Pérez, que respeten el derecho a la salud de los miles de habitantes que los eligieron democráticamente, que lean la constitución nacional, provincial y los tratados internacionales, que en todos esos instrumentos se protege al derecho a la salud. Y si aun así, les quedan dudas de cómo proceder, aquí estamos los representantes de la sociedad civil para darle una mano, no las tabacaleras, ellas están para hacer dinero a costa de la salud de nuestros niños, niñas y jóvenes.

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