Algunas preguntas en torno al surgimiento de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657. Disciplina y control.

Breve reseña histórica

Desde la década de 1960 tomó fuerza y se fue consolidando a nivel internacional un movimiento que propendía a generar procesos de desmanicomialización[1]. En Argentina, dicha concepción sobre las formas institucionales empezó a ser receptada por parte de algunos grupos de profesionales de la salud, que comenzaron a implementar en  instituciones prácticas concordantes con tales paradigmas desde fines de la década de 1960 y principios de 1970. Sin embargo, estas primeras experiencias fueron desmanteladas por el golpe militar de 1976.

Dada la lógica de un estado terrorista[2], durante este período se aplastó toda postura que intentara disputar la configuración de las  relaciones sociales de producción, y esto incluyó todas las formas emergentes de prácticas o saberes que cuestionaran las lógicas de subjetivación propias del estado capitalista. Más específicamente, que problematizaran los binomios normalidad-anormalidad, locura y razón, sujeto productivo-sujeto improductivo e incluso médico-paciente.

En 1983 encontramos el primer antecedente institucional que da cuenta de cómo este proceso es retomado cuando en la provincia de Río Negro se inicia la reforma del sistema de Salud Mental, la que concluye con el cierre del hospital psiquiátrico en 1988. Desde ese momento, comienza una lucha que produce un fuerte impulso legislativo, el cual resulta capaz de articularse adecuadamente para que en 1991, también en Río Negro, se promulgue la ley de Promoción Sanitaria y Social de las personas que padecen sufrimiento mental. Dicha ley se enfocó en tres ejes principales: uno tendiente a modificar la concepción del sujeto con padecimientos mentales buscando que éstos puedan tener un ejercicio efectivo de sus derechos de acuerdo a estándares internacionales de derechos humanos; un segundo eje buscó asegurar las garantías en los procesos de internación y un tercero que intentó modificar por completo las lógicas institucionales hasta destruir por completo el modelo tradicional de institución manicomial (identificada con la idea de hospital psiquiátrico) y generar nuevas instituciones en las que existan lógicas de tratamiento y subjetivación diferentes, donde la idea de secuestro y aislamiento no domine el panorama terapéutico.

Tomando como punto de partida la experiencia político-normativa de Río Negro, podemos caracterizar el proceso de reforma y desarrollo legislativo a partir de una serie de reformas jurídicas provinciales: i) la Ley de Salud Mental de la Provincia de Santa Fe n° 10772. (promulgada en el año 1992), ii) Ley de  Enfermedades Mentales de la provincia de Entre Ríos n° 8806  (promulgada en el año 1994), iii) Ley de Salud Mental de la Provincia de San Juan n°  6976   (promulgada en el año 1999), iv) Ley de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires n° 448 (promulgada en el año 1999), v) Ley de Prohibición de la Institucionalización de la Provincia de San Luis n° 536  (promulgada en el año 2006), vi) Ley de Salud Mental de la provincia de Chubut n° 384 (promulgada en el año 2009), vii) y la Ley  Protección de la Salud Mental de la provincia de Córdoba n° 9848  (promulgada en el año 2010).

Si bien estos antecedentes legislativos contemplaban la ruptura con la lógica manicomial, no modificaban el código de fondo y por ende los principios que regían el instituto de la insania. Asimismo, el hecho de que no hubiera una ley nacional contribuía a generar diferencias de criterio en relación a la distribución territorial.

En 2010, y tras un largo proceso político producto de articulaciones de organizaciones entre la sociedad civil, comunidades académicas y políticas, se sancionó la Ley Nacional de Salud Mental 26.657. La  publicación del decreto reglamentario ocurrió recién el 2013, luego de una serie de demoras. A su vez, a fines de 2013 se aprobó el Plan Nacional de Salud Mental 2013-2018.

Cabe destacar que “El ordenamiento legal señala un horizonte claro y establece las condiciones de posibilidad para alcanzarlo: el fin de los manicomios en 2020 y la obligaciónde generar alternativas de inclusión social sostenible de las personas hoy asiladas.”[3]

Algunas preguntas

Nos gustaría postular que este proceso político-normativo podría permitirnos preguntarnos acerca de cierto cambio en la administración de las relaciones de poder, de forma concreta en un momento determinado. Un abordaje posible sería pensar este proceso desde las categorías de disciplina y control. Me gustaría reseñar brevemente lo que implican las categorías de disciplina y control en Foucault y Deleuze para poder dejar plasmado el interrogante.

La sociedad disciplinaría se caracterizaría por determinadas prácticas, tales como la institucionalización de todo el tiempo y todo el cuerpo de los sujetos. Se tratará de un todo-adentro[4], sin bordes, en donde la vigilancia se ejerce de forma constante. La vida transcurre entre pasajes de una institución a otra. En las instituciones se modelarán cuerpos generando la internalización de disciplinas a partir de la vigilancia constante[5].  La distribución de los sujetos en las instituciones dependerá de que sean clasificados como normales o anormales. Dicha clasificación será llevada a cabo por las ciencias, entre ellas, muy especialmente por las ciencias médicas, posicionándose así en un lugar central en la producción de conocimiento[6] y apropiándose de la posibilidad de determinar los bordes de lo humano y de lo social. Para el trabajo de la lógica disciplinar Foucault ha utilizado, entre otras instituciones, las manicomiales.

La lógica de control se caracteriza por una mutación de las instituciones que abarcaban todo el espacio de lo social y todo el cuerpo y tiempo de los sujetos.  Las estructuras ligadas la lógica de control operarán en otro sentido ya que no se trataría de un pasaje de un compartimento estanco a otro, sino de modulaciones en las que el desplazamiento se dará de forma continua. Estos desplazamientos se desarrollarán en espacios abiertos. Mientras que en las instituciones disciplinarias se pasa de una institución a otra y siempre se recomienza, en la lógica de control nunca se establece un espacio claro y definido, habrá modulaciones y siempre nos encontraremos en un constante cambio en relación al lugar que ocupa el sujeto[7]. Se caracterizará por el desarrollo de tecnologías que permitirán el control en los espacios abiertos continuamente para el “eficiente control de poblaciones.”[8].

Queda plasmada la pregunta sobre si los cambios en los ordenamientos jurídicos nacionales y provinciales, con respecto a la salud mental desde 1960 hasta ahora, podrían servir como soporte de discusiones que se presentan en torno a estas miradas, como la pregunta por si hubo cierto pasaje de la lógica disciplinar a la lógica de control, y si en estos emergentes históricos concretos podríamos encontrar algunos rasgos de ellos. Será materia de un examen más exhaustivo lo que permita, tal vez, responder a esta pregunta.

Conclusiones

En el presente trabajo hemos realizado un apretado recorrido histórico, desde la década de 1960 hasta la actualidad, sobre los cambios y surgimientos de legislación, tanto provincial como nacional, en materia de salud mental. Si bien entendemos que para la afirmación y el ejercicio de los derechos humanos este proceso ha sido clave, y que las modificaciones en la legislación son siempre importantes para continuar con los procesos que buscan modificar lógicas arraigadas, consideramos que queda mucho por hacer en el campo de las prácticas institucionales, principalmente si consideramos que las dimensiones teóricas y prácticas son inescindibles  en todo proceso político. Entendemos que las sanciones legislativas son solidificaciones de disputas que se dirimen en cierta dirección, pero también que el campo de la salud mental continua siendo un espacio tensionado.

Constantemente debemos estar advertidos de que es posible que se generen “…nuevas alianzas de intereses entre profesionales y el mercado nuevas herramientas para la producción de una subjetividad acorde a este consumo, nuevas herramientas de publicidad y marketing para asegurar el poder…”[9] y el modelo médico hegemónico. Es por esto que quisiéramos dejar plasmada la pregunta en torno a las lógicas de administración y ejercicio de las relaciones de poder, ya que entendemos que el campo de la salud mental muestra emergentes que podrían ser trampolines para interrogarnos sobre ellas.

[1]López Santi, M.C. (2012) “Del hospital psiquiátrico a la atención en salud mental comunitaria.” En Salud Mental y Comunidad .Año 2, Nº 2 -Remedios de Escalada: Ediciones de la UNLa. Disponible online en: http://www.unla.edu.ar/saludmentalcomunidad/Revista-Salud-Mental-y-Comunidad.pdf

[2]Duhalde, E (1999) “El estado y sus formas” en “El Estado Terrorista Argentino. Quince años después, una mirada crítica”, Buenos Aires. Ed. Eudeba.

[3]CELS (2015) “Derechos humanos en Argentina. Informe anual 2015”. Cap. XII. El desafío de implementar la Ley Nacional de Salud Mental Avances y deudas en el camino hacia el cambio de paradigma y el cierre de los manicomios. Disponible online en: http://www.cels.org.ar/especiales/informe-anual-2015/wp-content/uploads/2015/05/12-El-desaf%C3%83%C2%ADo-de-implementar-la-Ley-Nacional-de-Salud-Mental.pdf

[4]De Marinis, P. (1998). “La espacialidad del Ojo miope (del Poder). Dos ejercicios de cartografía postsocial.” En “Archipiélago. Cuadernos de Crítica de la cultura crítica”. Nro. 34-35. Revista trimestral. Invierno 1998.

[5]Deleuze, G. (1991). “Posdata sobre las sociedades de control”, en Christian Ferrer (Comp.) El lenguaje literario, Tº 2, Ed. Nordan, Montevideo.

[6]Foucault, M. (1996). “La vida de los hombres infames”. Editorial Altamira. La Plata.

[7]Deleuze, G. (1991). “Posdata sobre las sociedades de control”, en Christian Ferrer (Comp.) El lenguaje literario, Tº 2, Ed. Nordan, Montevideo.

[8]De Marinis, P. (1998). “La espacialidad del Ojo miope (del Poder). Dos ejercicios de cartografía postsocial.” En “Archipiélago. Cuadernos de Crítica de la cultura crítica”. Nro. 34-35. Revista trimestral.

[9]Galende, E. (2008). “Psicofármacos y salud mental. La ilusión de no ser.” Lugar Editorial. Buenos Aires.

Bibliografía

CELS (2015) “Derechos humanos en Argentina. Informe anual 2015”. Cap. XII. El desafío de implementar la Ley Nacional de Salud Mental Avances y deudas en el camino hacia el cambio de paradigma y el cierre de los manicomios. Disponible online en: http://www.cels.org.ar/especiales/informe-anual-2015/wp-content/uploads/2015/05/12-El-desaf%C3%83%C2%ADo-de-implementar-la-Ley-Nacional-de-Salud-Mental.pdf

De Marinis, P. (1998). “La espacialidad del Ojo miope (del Poder). Dos ejercicios de cartografía postsocial.”, en “Archipiélago. Cuadernos de Crítica de la cultura crítica”. Nro. 34-35. Revista trimestral. Invierno 1998.

Deleuze, G. (1991). “Posdata sobre las sociedades de control”, en Christian Ferrer (Comp.) El lenguaje literario, Tº 2, Montevideo. Nordan.

Duhalde, E (1999) “El estado y sus formas” en “El Estado Terrorista Argentino. Quince años después, una mirada crítica”, Buenos Aires. Ed. Eudeba.

Foucault, M. (1996). La vida de los hombres infames. La Plata. Editorial Altamira.

Foucault, M. (2003). Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión. Capital Federal. Siglo veintiuno editores.

Galende, E. (2008). “Psicofármacos y salud mental. La ilusión de no ser.” Lugar Editorial. Buenos Aires.

López Santi, M.C. (2012) “Del hospital psiquiátrico a la atención en salud mental comunitaria.” En Salud Mental y Comunidad .Año 2, Nº 2 -Remedios de Escalada: Ediciones de la UNLa. Disponible online en: http://www.unla.edu.ar/saludmentalcomunidad/Revista-Salud-Mental-y-Comunidad.pdf

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