Argentina y el recurrente problema de la restricción externa

“Componer el Quijote a principios del siglo diecisiete era una empresa razonable, necesaria, acaso fatal; a principios del veinte, es casi imposible. No en vano han transcurrido trescientos años, cargados de complejísimos hechos. Entre ellos, para mencionar uno solo: el mismo Quijote.” Jorge Luis Borges, Pierre Menard, autor del Quijote.

La historia económica argentina es un laboratorio donde ideas y problemas de las más distintas clases desfilan en un devenir constante. Algunos de estos conflictos se han repetido con asiduidad respondiendo a las transformaciones de la estructura productiva del país. En la actualidad, la economía argentina atraviesa dificultades asociadas a uno (quizás el más importante) de sus problemas históricos: la restricción externa.

El problema de la restricción externa ha sido definido por Aldo Ferrer como “el pecado original de la economía argentina” (2014). Los orígenes de este fenómeno económico se remontan al impacto de la crisis de 1930. En efecto, en los primeros años de la década infame una estructura económica tradicionalmente sostenida por sus enormes exportaciones agropecuarias debió enfrentar una caída estrepitosa de la demanda internacional de estos productos y, como resultado, la carencia de las divisas que este comercio proporcionaba. Para atacar los efectos de este fenómeno se impusieron, por primera vez, mecanismos tendientes al control de las divisas y la diversificación del tipo de cambio que se mantendrían por casi medio siglo (Schvarzer y Tavosnanska, 2010). De esta forma, de modo poco premeditado, como resultado de las medidas tomadas para contener la salida de divisas del país, se iniciaba un proceso de industrialización.

En los años siguientes, los determinantes trabajos de Raúl Prebisch dieron cuenta de la desigual distribución de los beneficios del comercio internacional –en perjuicio de los exportadores de productos primarios– y la consecuente necesidad de transformar las estructuras productivas latinoamericanas de carácter heterogéneo y especializado, incorporando conocimiento, como instrumento fundamental del desarrollo (Ferrer, 2010: 9).  Enmarcado en estas novedosas ideas, se iniciaría en Argentina un proceso “consciente” de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) (Rosales, 1988:20).

Desde un principio, la incipiente ISI suponía un déficit en el comercio de Manufacturas de Origen Industrial (DMOI) (Ferrer, 2014) resultante de la importación de insumos y bienes de capital necesarios para el desarrollo de las industrias nacientes. Lo anterior iba acompañado de una demanda creciente de bienes industrializados vinculada a las mejoras en el ingreso de amplios sectores urbanos (Schvarzer y Tavosnanska, 2010).

A pesar de la paulatina industrialización, la estructura productiva argentina de finales de los 50’ y 60’ aún se caracterizaba por una alta especialización y heterogeneidad en los niveles de productividad.  Como resultado, con frecuencia “las exigencias de importación crecientes asociadas al proceso de industrialización sustitutiva no podían ser cubiertas por el carácter fuertemente especializado de la estructura productiva y comercial” (Abeles et al., 2013: 26).  Esta tendencia llevaba a la economía a cuellos de botella que conducían a los gobiernos a devaluar la moneda, a fin de descomprimir el estrangulamiento. No obstante la eficacia transitoria de esta medida, no se conseguía resolver el problema de la restricción externa y el ciclo volvía a repetirse. Esto se conocería como el ciclo del stop and go (Schvarzer y Tavosnanska, 2010; Ferrer, 2014).

Las crisis originadas en problemas de restricción externa se reiteraron durante las distintas etapas de la ISI en 1953, 1959 y 1961.  Sin embargo, algunos estudios recientes afirman que hacia 1974 –y al margen de la caótica situación político-institucional que atravesaba el país–, a partir de una industria que comenzaba a exportar, la estructura productiva había comenzado a superar definitivamente este problema (Schvarzer y Tavosnanska, 2010:121).

El quiebre histórico de esta tendencia superadora del ciclo del stop and go se produjo como consecuencia de la implementación de las políticas económicas de la Dictadura Militar que gobernó el país entre 1976 y 1983. En efecto, las políticas de “economía abierta con endeudamiento externo” (Schvarzer y Tavosnanska, 2010), profundizadas a partir de 1991, echaron por tierra con todo aquello. Sin ánimos de ahondar en las dramáticas consecuencias de tales decisiones, basta decir que el cuarto de siglo que siguió al golpe militar de 1976 concluyó con el Producto Bruto Interno per cápita argentino en los mismos niveles en los que se había iniciado.

El paupérrimo ciclo económico que se inició en 1976 concluiría con la crisis económica del año 2001. Tras el colapso de la economía argentina, con una baja tasa de importaciones por el disminuido rol de  la industria y una notable mejora de los términos de intercambio de los commodities, el país gozó de abundantes reservas de divisas que le dieron sustento a la recuperación gradual del sector industrial (Ferrer, 2014).

Este ciclo expansivo de la economía argentina se ha desacelerado en los últimos años acompañado, una vez más, del problema de la restricción externa. A partir del entrecruzamiento de algunas variables se explica con claridad el origen y la magnitud de este problema: mientras que el PBI[1] evidenció un extraordinario crecimiento del 76,6% en el período 2003-2013, las importaciones crecieron un 432% (¡un 276% más que las exportaciones en el mismo período!), lo que implica una elasticidad del PBI en relación con las Importaciones es de 5,6, es decir, por cada punto que creció el PBI entre 2003-2013, las importaciones crecieron 5,6 veces más.

Si estos datos son de por sí preocupantes, más aun lo son aquellos que surgen de una proyección de las mismas variables. En efecto, tal como se observa en los cuadros 1.1 y su respectivo gráfico 1.2, bajo el supuesto de continuidad de la tendencia de la balanza comercial del período 2003-2013, hacia el año 2023 el rojo comercial rondaría los US$ 200.000 millones.

República Argentina
Período Total de Exportaciones* Total de Importaciones* Balanza Comercial*
2003 29.938.752,000 13.850.774,000 16.087.978,000
2013 76.633.913,944 73.655.453,693 2.978.460,251
2023 119.525.915,578 318.029.517,956 -198.503.602,377

1.1 Fuente: Elaboración propia en base a datos de Comtrade Database, UN.

proyecciones

1.2 Fuente: Elaboración propia en base a datos de Comtrade Database, UN.

A esta altura resulta incontrastable -y las evidencias empíricas de los procesos exitosos de industrialización tardía son testigos de ello (Amsden, 1998; Chang, 1994)- que la búsqueda de la mejora en la calidad de la especialización internacional supone modificar la estructura productiva del país  en aras de insertarse en las áreas más dinámicas del comercio internacional (Rosales, 1988:20).  La disponibilidad de divisas es un factor clave para alcanzar el éxito en esta empresa aunque, naturalmente, ella no esté exenta de sacrificios y conflictos.

Por lo tanto, como nos enseña Pierre Menard en el cuento de Borges que he citado más arriba, aunque el problema que enfrenta la economía argentina sea una vez más el mismo, la lectura no puede sino ser distinta. No en vano han pasado tres cuartos de siglo “cargados de complejísimos hechos”.

El propósito de este breve artículo ha sido destacar la gravedad del problema y la importancia de las divisas para el desarrollo de la estructura productiva. Conscientes del desafío que supone la restricción externa para alcanzar el desarrollo económico, debemos avanzar sobre los aspectos virtuosos que se han transitado en la transformación de la estructura productiva, descartando de plano aquellos desvíos que nos han llevado a décadas de estancamiento.

*Agradezco a Alejandro García por los comentarios y sugerencias realizadas en torno a este artículo.

Bibliografía:

Abeles, Martín, Lavarello, Pablo y Montagu, Haroldo(2013), Heterogeneidad estructural y restricción externa en la economía argentina, en Infante, Ricardo y Gerstenfeld, Pascual eds., Hacia un desarrollo inclusivo. El caso de la Argentina, CEPAL, Santiago de Chile, pp.23-28.

Amsden, Alice (1998), Enfoque de Política Estratégica para la Intervención Gubernamental en la Industrialización Tardía, en Andrés Solimano (comp.): Los caminos de la prosperidad, Ensayos del crecimiento y desarrollo,  Fondo de Cultura Económica, México.

Chang, Ha-Joon (1994), The Political Economy of Industrial Policy, MacMillan Press Ltd., London.

Ferrer, Aldo (2010), Raul Prebisch y el dilema del desarrollo en el mundo global, Revista CEPAL, nro. 101, pp. 7-15.

Ferrer, Aldo (2014), El pecado original de la economía argentina, Le monde Diplomatique, Edición Cono Sur, Nro. 177, marzo 2014.

Rosales, Osvaldo (1988), Balance y renovación en el paradigma estructuralista del desarrollo latinoamericano, Revista de la CEPAL, Nro. 34, pp. 19-36.

Schvarzer y Tavosnanska (2010), Modelos macroeconómicos en la Argentina: del stop and go al go and crash, Revista de Trabajo, Año 6, Nro. 8, pp. 119-127.

[1] Medido a precios constantes, según el World Economic Outlook del Fondo Monetario Internacional (abril 2015).

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